En el reino de los “deliverys”

Por // En Sociedad // 2012.06.12 // // No hay comentarios //

Andan sin luz, sin placas, sin cascos protectores. No respetan el sentido de las vías ni semáforos en rojo. Y, para colmo, sus motores son por lo general viejos y ruidosos, porque carecen de “mufflers”. Salen de sorpresa por cualquier calle, se suben a las aceras, manejan temerariamente y son diestros en salir de los laberintos de los tapones. Hasta que la suerte les juegue una mala pasada para siempre.

De alguna u otra manera son útiles llevando pequeños pedidos, como pizzas, bebidas, comidas rápidas, medicinas, hielo y ahora dicen que hasta algunos se prestan para transportar drogas a domicilios.

Pero más allá de sus utilidades como mensajeros motorizados, son potencialmente peligrosos como provocadores de accidentes a cualquier hora del día, porque la prisa y cierta carta de impunidad que han logrado frente a los agentes de tránsito, que no reparan en las flagrantes violaciones a las normas, los hace creer que son los dueños de las calles.

Compiten, así, con muchos “taxistas” que circulan por la ciudad como si estuvieran intentando romper los récords mundiales de velocidad para llevar y recoger pasajeros en cuestión de minutos. Si no tuvieran los letreros de taxis en sus capotes, cualquiera pensaría que andan huyendo en una persecución policial.

Taxistas y “deliverys”, como se denominan a los personajes de los cuales estamos trazando este perfil, han venido a convertirse en elementos que agravan aun más el cuadro de irrespetos que ha debilitado las normas de tránsito en nuestro país.

Y cabría preguntarse si es que acaso no hay formas de organizar el servicio que brindan, que no deja de ser de alguna manera útil, para que en lugar de ser agentes mortíferos en las calles sean eficientes servidores de toda su clientela.

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