Niños con armas, otra vez

Ha ocurrido otro caso en el que un niño, usando una pistola, hiere a otro en lo que aparenta ser un fallido intento de homicidio. El caso se registró ayer en Barahona, cuando el menor se apoderó del arma de fuego de su padre y conminó al compañero a que fuera su casa o, de lo contrario, lo mataría. No se saben todavía las razones del atentado.

Pero así como se ha producido este caso, así ha habido otros en los que menores de edad emplean armas de sus padres o de allegados para perpetrar una acción criminal. Recientemente hubo un insólito suceso en el que un niño de apenas 5 años de edad mató a un adulto en San Francisco de Macorís, aparentemente de manera accidental.

Estos ejemplos son elocuentes y reflejan las distintas y ominosas variantes que ha producido el fenómeno del extendido armamentismo en la población civil dominicana, un fenómeno que las autoridades responsables no han sabido enfrentar, salvo con declaraciones o con promesas.

Y la sociedad está exigiendo, desde hace tiempo, que se adopten medidas radicales para quitar las armas a quienes las poseen sin permisos legales, las que han sido sustraídas a base de atentados y acciones criminales o delincuenciales, o las que usan personas que por razones judiciales o psíquicas no deberían tenerlas bajo ninguna circunstancia.

Si se contabilizaran las muertes o el número de personas heridas con armas de fuego de uso ilegal nos daríamos cuenta de la enorme montaña de víctimas que este fenómeno, asociado a la violencia, está teniendo en nuestra sociedad, y tendríamos una muestra bastante dramática como para no seguir pasando por alto esta hemorragia de sangre que nos avergüenza.

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