El gran alcance de “Solidaridad”

Los pobres, los más pobres del país, hacinados en más de 6 mil hogares, han sido los grandes beneficiarios del programa “Solidaridad”, a través del cual reciben ayuda fija para comer, para educar a sus hijos y para cocinar sus alimentos.

Por sí mismo, el programa no los sacará de golpe de la pobreza, pero les alivia y dignifica un poco más la vida de estrecheces, penurias y carencias que padecen.

El programa ha tenido tal impacto que ya muchas naciones se han interesado por ese modelo y lo quieren asumir. Haití, por ejemplo, está recibiendo asesoramiento dominicano para establecerlo, y lo mismo han hecho Honduras, Guatemala y El Salvador.

Las naciones buscan fórmulas para combatir el problema de la pobreza, en cualquiera de sus categorías, y programas de este tipo han resultado ser un excelente paliativo.

Muchos critican este tipo de asistencia, opinando que el Estado no debe ser tan paternalista, pero los pobres-pobres no piensan de esa manera. Nadie los ayuda a cambiar su suerte, nadie les mitiga sus insuficiencias y es por eso que la ayuda de “Solidaridad” les resulta una bendición.

El gobierno del presidente Leonel Fernández ha invertido más de 40 mil millones de pesos en este programa desde que se instauró hace ocho años. Ha sido una oportuna iniciativa y su dimensión social es tan indiscutible que, en la pasada campaña, los candidatos hablaron de incrementar el monto del presupuesto y, por ende, el número de familias beneficiadas.

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