Eran apenas diez cabañas y una gran enramada que hacía las veces de casa-club.
Era un paraíso virgen, bañado por una extensa y limpia playa. Un lugar aislado y, en ese momento, con escasas posibilidades de algún desarrollo.
Para llegar hasta allá, sin carreteras ni facilidades, había que atravesar muchos montes por la orilla arenosa o por avioneta.
A pocos se les ocurriría pensar que, 40 años después, aquel simple conjunto de cabañas se transformaría y se convertiría en lo que es hoy Punta Cana, un nombre que ya distingue al país, el destino que más extranjeros y vuelos atrae, una verdadera meca del turismo. Seguir leyendo →
